jueves, 15 de diciembre de 2011

Pequeños escenarios para fotografía de aves en alta velocidad (1º parte)

Siguiendo unos pasos muy sencillos, con un material mínimo y mucha paciencia se pueden lograr muy buenos resultados en la fotografía de alta velocidad de los pequeños pájaros del bosque. En este artículo explicaremos como hicimos para obtener las fotos que todos podéis ver en la entrada anterior.



Lo primero y necesario es disponer de una zona de bosque donde las aves estén ya acostumbradas a bajar a diario a un comedero. El sitio elegido debe estar en sombra lo más posible y lejos de zonas de luz solar reflejada. Incluso en una zona de sombra, un día con sol intenso puede introducir luz suficiente para que las fotos salgan algo trepidadas y muestren halos muy poco estéticos en los contornos del ave. Si además de estar la zona en absoluta sombra se elije un día nublado, entonces será perfecto para obtener los mejores resultados en esta actividad.

Nuestro propósito inicial ha sido desarrollar una técnica con la que podamos ir al campo sin necesitar mover una cantidad de material inmensa que lo haga incómodo y pesado. Al final hemos conseguido desplazar todo lo necesario en dos pequeñas mochilas, una funda de trípode y un pequeño fondo enrrollado. Con este material tan resumido no da tanta pereza andar por el campo y colocarnos donde nos apetezca aunque no se esté al lado del coche.

Con objeto de que no ocupara mucho sitio, el escenario que se ha diseñado para ser el marco de las fotos ha sido el más pequeño posible para que entrara en un encuadre con una focal de 50 mm.

Empezamos dibujando en un tablero de madera contrachapada la plantilla de lo que será la base del pequeño escenario portátil. Ya hemos previsto desde este primer momento la disposición de los elementos básicos. Se ve el círculo donde irá el vasito de plástico que se usará de recipiente para el comedero, el rectángulo donde se empotrará el sensor de la barrera, y el espacio alargado encima del círculo para poner un posadero desde donde las aves puedan comer de forma cómoda. Si os daís cuenta está todo ligeramente descentrado dejando más espacio por un lateral que por el otro con el fin de que haya sitio para decorar el frontal de lo que luego se verá en la foto, con musgos y otros elementos naturales.



Una vez dibujado se puede cortar con una caladora. Aquí también vemos el resto de piezas que nos harán falta.



Esté es el aspecto del pequeño escenario una vez montado.



Si le dáis la vuelta podréis ver la base del vaso con agujeros para evitar que se condense algo de agua dentro. Una pequeña escuadra doblada que se usará para sujetar el sensor de la barrera (se sujeta con una pinza de carpintero a esta escuadra) y una marca que fija el centro del escenario para poner las escuadras grandes que lo sujetarán al palo que ya tendremos clavado con anterioridad en el campo.



Para completarlo si se quiere se pueden hacerle algunos taladros donde se prevea que irán ramitas, así se pueden clavar en ellos y cambiarlas una y otra vez según nuestro gusto estético.

Aquí ya podéis ver el escenario en su sitio dentro del bosque. Lo hemos decorado con musgos y líquenes. Hemos puesto el sensor de la barrera en su sitio. La comida (manteca con cacahuete triturado) en el vaso de plástico. Y dos piñas que harán de posaderos. La primera, el preposadero donde se posa el pájaro al llegar al escenario y la segunda el posadero de alimentación donde se coloca para comer.



La idea es que el ave pase de un posadero al otro, teniendo que hacer un pequeño vuelo y justo por encima de la barrera. Se le deja un pequeño espacio entre el sensor de la barrera y la segunda piña que corresponde al retardo de la barrera que usemos. En nuestro caso se trata de una barrera de infrarrojos muy buena que no tiene apenas retardo por lo que se dispara casi cuando el ave pasa por encima.

En esta imagen podéis ver como hemos dispuesto el resto del equipo. El escenario está situado de frente a un arbusto que es la zona de reunión de las aves. Allí se agrupan y cogen confianza antes de decidirse a volar hacia la comida. Del arbusto pasan a un posadero más alto que el escenario. Suelen posarse aquí para calcular la jugada antes de decidirse. De este posadero pasan al escenario posándose en la primera piña del extremo, y luego todo sucede como hemos explicado anteriormente.



La iluminación está compuesta por cuatro flashes. Dos metz 50 a 1/16, con el zoom abierto a tope y difusores, para iluminar al ave apuntando a las dos alas abiertas de frente y en 45º más o menos. Uno de contrailuminación, un metz 58 también a 1/16, que ilumina al ave por encima y por detrás. Y un cuarto flash, un metz 44 a 1/8, colocado casi en el suelo para iluminar el fondo. Todos se disparan mediante dispositivos emisor/receptor o trigger desde la cámara (nikon D300s) ajustada en manual a 1/250, F/9 u F/8, ISO 200 a 50 mm (usamos un zoom nikon 18-70). Se la ve en la foto camuflada con la red.

Para terminar hemos usado un fondo pintado, sujeto con cuatro pinzas de carpintero a dos estacas.

Lo siguiente ya es esconderse un poco, cruzar los dedos y esperar que las aves hagan lo que se espera de ellas, que en un porcentaje alto de veces no es así, je, je. Y se posan donde les da la gana para desesperación del fotógrafo. Aun así, algunas colaboran y con paciencia se consiguen buenos resultados.

Esperamos que os haya parecido interesante y os sea de ayuda en vuestros montajes.

Os agradecemos mucho vuestros amables comentarios a las fotos que son, sin duda alguna, el motor que muchas veces nos anima a buscar nuevas formas de hacer las cosas.

En la segunda parte de esta serie explicaremos un montaje más perfeccionado de esta técnica, donde hemos intentado algo más complejo y efectista.

Hasta la próxima amigos,