lunes, 27 de febrero de 2012

Herrerillos en alta velocidad

Planear una sesión distinta donde se consigan aves interactuando unas con otras es un tema más complejo que exige un cambio en el planteamiento que veníamos haciendo en cuanto a escenarios, composiciones, ubicación de comederos, momento del día, etc.

El comienzo de todo ha sido la observación del comportamiento de las aves en el comedero permanente del bosque. Ver como entran a coger la comida cada especie que lo visitan de forma habitual. Ver cómo se comportan en el comedero fijo y como se desenvuelven por el contrario en el escenario fotográfico. Tomar nota de todo esto, y comprobar cómo van variando su comportamiento según las horas del día y respecto a los cambios climatológicos.

Al final, la elección fue el herrerillo común. En los escenarios dedicados a la fotografía todas las aves se comportan más o menos igual. Son desconfiadas, rápidas en llegar y tomar su trocito de comida para luego salir de allí al instante. Es suficiente si pretendemos fotografiar aves de forma individual, pero no nos servía para hacer fotos de conjunto. En cambio, en el feo y práctico comedero fijo, pudimos observar, que las aves se mostraban más confiadas. Se quedaban más rato. Y algunas veces interactuaban unas con otras en forma de pequeñas escaramuzas y persecuciones, dentro del interior del comedero y en su entorno. La especie que más manifestaba este comportamiento era el herrerillo común, que se convirtió por este motivo en nuestro protagonista fotográfico a partir de ese momento.

Una vez tomada la decisión, lo siguiente era transformar el feo y destartalado comedero fijo, en un escenario estético para fotografía.

La solución más fácil ha sido decorarlo cubriéndolo en parte con cortezas y ramas de corcho de alcornoque. Esta madera es ideal porque es blanda para atornillarla y hacerle agujeros y muestra una textura preciosa llena de arrugas y decorada con líquenes y musgos naturales.

Aquí podéis ver el comedero de caja ya recubierto con la decoración de corcho y colocado en un tronco  que hace de peana:



Uno de los problemas a los que tuvimos que enfrentarnos es que los herrerillos se muestran más bulliciosos y con ganas de bronca a eso de media mañana y encima, para fastidiar más, je, je, cuando sale el sol cálido y agradable de estos días de invierno. Esto si fuera para la fotografía estática sería hasta bueno, pero para la alta velocidad es un contratiempo. La luz de sol interfiere en la iluminación del ave produciendo trepidaciones que dan lugar a feos halos e imágenes movidas. Para solucionar este tema tuvimos que mover la posición del comedero a una zona donde diera algo más de sombra y trabajar con un diafragma más cerrado de la cámara.

Al final dispusimos el montaje como podéis ver en las fotografías:





El tema del encuadre y del ajuste de la luz, pensando en que íbamos a fotografiar un conjunto de aves y habría en el ambiente más luz reflejada parásita, lo planteamos de la siguiente forma:

Los encuadres, ya desde las primeras sesiones con esta técnica, los venimos ajustando usando modelos en cartulina de unas dimensiones similares a las aves que pretendemos fotografiar. Por ejemplo, aquí podéis ver el modelo que usamos en la sesión de los rabilargos:



Para los herrerillos usamos este tipo de modelos abriendo más el encuadre para prever que serían más de un ave en la escena. Si luego había que recortar un poco siempre sería mejor que conseguir un montón de fotos con alas y colas cortadas.

Respecto al color y luz en la foto utilizamos un modelo como el de la foto:



Son dos pelotas de ping-pong unidas con cinta aislante y pintadas con unas rayas de rotulador indeleble. Con este modelo hacemos saltar la barrera (cambiándolo de posición) y vemos como nos quedan iluminadas y de color. De esta forma vemos si debemos acercar o alejar cada uno de los flashes.

Una vez todo dispuesto, toca esperar escondido.

Para la sesión que os hemos explicado estuvimos desde las ocho de la mañana hasta la una y medía. Y después de muchas. muchas fotos, de borrar casi todas, je, je, como si de un buscador de oro fuera separando la arena con el agua del río, al final aparecieron unas pocas fotos preciosas para nosotros como pepitas de oro.

Ha sido muy interesante para nosotros poder sacar provecho de los recursos que tenemos y pasárnoslo bien haciéndolo. Esperamos que os haya gustado la explicación y que os sirva como fuente de ideas y trucos para vuestros proyectos.

Si queréis ver las fotos realizadas lo podéis hacer pulsando en "Los pequeños duendes azules"

Muchas gracias por vuestros comentarios.

Hasta la próxima.